¿Los Niños no bautizados pueden participar de la Santa Cena?

En algunas de nuestras iglesias, a los niños no bautizados se les permite participar en las ordenanzas de lavado de pies y de la Cena del Señor. ¿Esta práctica es apoyada por la Biblia?

Si está pidiendo un pasaje bíblico que aclare inequívocamente su preocupación, la respuesta es no. Muchas preguntas teológicas solo pueden abordarse adecuadamente examinando los principios bíblicos que se aplican a ellas, o mediante el estudio de las enseñanzas bíblicas sobre un tema en particular. La pregunta requiere el último acercamiento.

1. Las ceremonias presuponen el bautismo:

Como saben, el bautismo simboliza que rompimos con una vida de pecado, confesamos públicamente a Cristo como Salvador y Señor, y nos unimos a la comunidad de creyentes como el cuerpo de Cristo. El servicio de lavado de pies asume que hemos experimentado el lavado completo del cuerpo en el bautismo (Juan 13:10, véase Hebreos 10:22). Según Pablo, los que participan en la Cena del Señor son miembros del cuerpo de Cristo, la comunidad del nuevo pacto: “Hay un solo pan del cual todos participamos; por eso, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo.”. (1 Corintios 10:17, NVI, véase 11:24, 25). Es la comunidad de fe, aquellos que ya han experimentado el poder salvador de la sangre de Cristo, que ahora se une para partir el pan y beber el vino de la comunión con el Señor resucitado. Los adventistas practican la Comunión abierta; todos los que han entregado sus vidas al Salvador, independientemente de su filiación eclesiástica, pueden participar cuando están de visita durante la celebración de las ceremonias.

Dado que las ceremonias son celebradas por la comunidad de creyentes, su celebración no debe definirse simplemente como una ceremonia familiar. La Pascua era básicamente un rito familiar; pero la Cena del Señor es una celebración familiar solo en el sentido de que la iglesia, como familia de Dios, se reúne en obediencia al Señor para participar en los emblemas de su muerte sacrificial.

2. Las ceremonias presuponen una comprensión de su significado simbólico:

La frase “hagan esto en memoria de mí” (Lucas 22:19) es parte integral de la celebración de las ceremonias y requiere una comprensión clara de la muerte de Cristo (1 Corintios 11:24, 25). Los símbolos apuntan al cuerpo roto y la sangre derramada de Cristo como nuestro único medio de expiación. A través de ellos conmemoramos y mantenemos fresco en nuestras mentes el glorioso acto redentor de Dios en Cristo. Las ordenanzas también expresan nuestra necesidad constante de la gracia purificadora del Señor durante nuestra caminata posbautismal con él. Finalmente, señalan la futura celebración de la Cena con el Señor en Su reino de gloria. La esperanza de Adviento está incorporada en las ordenanzas y se mantiene viva en nuestro ser interior a medida que participamos en ellas. Aquellos que participan en estos ritos sagrados deben tener una comprensión clara de su mensaje de salvación.

3. Aspectos prácticos en la celebración de las ceremonias:

Los padres y los líderes de la iglesia son responsables de instruir a los niños sobre la importancia y la sacralidad de las ceremonias. Los niños que han comprendido el significado del poder salvador de la muerte de Cristo están listos, no solo para participar en las ordenanzas sino también para ser bautizados. En otras palabras, en lugar de permitirles participar en las ordenanzas antes de ser bautizados, ¡bautícenlos! Déjalos que se unan a nosotros en la mesa del Señor. Esto requiere un nivel de madurez cronológica y espiritual que les permita a los niños, bajo la guía de sus padres, tomar una decisión adecuada. Los niños generalmente quieren hacer lo que ven hacer a sus padres, incluso si no están listos para hacerlo solos. Debemos enseñarles que la gratificación instantánea no siempre es correcta; a veces es mejor esperar

Habiendo dicho eso, aconsejo a los padres y a los líderes de la iglesia que hagan de la celebración de las ceremonias un evento significativo para los niños mientras esperan el momento en que puedan participar plenamente en su celebración. Por ejemplo, en lugares donde las uvas son fácilmente accesibles, sería bueno dar a los niños varias uvas en el momento en que se sirve el jugo de uva a sus padres. Haga que se sientan bienvenidos en este servicio sagrado a medida que crecen en su comprensión de su significado y están listos para participar en él.

Autor: Angel Manuel Rodriguez.

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