¿Habrá Matrimonio y Relaciones Sexuales en la Tierra Nueva?

Las palabras “Porque en la resurrección ni se casarán ni se darán en casamiento, sino serán como los ángeles de Dios en el cielo.”(Mt 22:30), constituyen una revelación especial de Jesús sobre el futuro de los redimidos.

Debido a su naturaleza espiritual (Hebreos 1:14), los ángeles de Dios no se casan y no procrean. Fueron creados por Dios para ejecutar su voluntad como mensajeros. A su vez, los seres humanos fueron creados por Dios para ser fecundos y multiplicarse, llenar la tierra, sujetandola y dominando los animales (Génesis 1:28). A diferencia de los ángeles, que son seres espirituales, el ser humano fue hecho de barro (Génesis 2: 7), y se le pidió que procreara a través de la institución del matrimonio (Génesis 2:24). En comparación con los ángeles, los hombres son inferiores (Hebreos 2: 7).

Uno de los propósitos de Dios en la creación del ser humano era que este, después de pasar con éxito la prueba, repoblara el cielo en lugar de los ángeles que fueron arrojados con Satanás. Este objetivo se logrará después de la resurrección de los justos. En sí mismo, este hecho significará una promoción funcional para los justos redimido sólo porque, según la revelación de Cristo, van a ser “como los ángeles de Dios en cielo” (Mt 22:30). Por lo tanto, “como los ángeles de Dios en el cielo” no significa que los redimidos se convertirán en ángeles, sino que disfrutaran de los privilegios de los ángeles, como estar en la presencia de Dios, alabando Su persona, recibirán alas y sobre todo cumplir con una misión especial, que será el de testificar a los habitantes de otros mundos que no habían pecado sobre el amor y la justicia de Dios.

Por lo tanto, los justos redimidos, por ser llevados al cielo por el Señor, compartirán de la misma condición de los ángeles, donde no es necesario el matrimonio o la procreación, porque ejercerán una función eminentemente superior a la realizada en la tierra. En fin, los redimidos no se casaran y no se darán en casamiento, porque el Señor también reveló esto a su sierva Ellen G. White:

“Hay quienes hoy día expresan su creencia de que habrá casamientos y nacimientos en la tierra nueva, pero los que creen en las Escrituras no pueden aceptar tales doctrinas. La doctrina de que nacerán niños en la tierra nueva no es una parte de la “palabra profética más segura”. 2 Pedro 1:19. Las palabras de Cristo son demasiado claras para ser mal entendidas. Debieran resolver para siempre la cuestión de los casamientos y nacimientos en la tierra nueva. Ni los que serán levantados de los muertos ni los que serán trasladados sin ver la muerte se casarán o serán dados en casamiento. Serán como los ángeles de Dios, miembros de la familia real.“—Maranata: El Senor Viene, 367. {SVC 133.4}

Hay otra declaración de Elena G. de White que ayuda a aclarar el origen de las creencias con respecto al matrimonio en la nueva tierra. En una carta dirigida a un hermano que dijo:

El enemigo de las almas ha ganado mucho cuando ha logrado guiar la imaginación de uno de los atalayas escogidos de Jehová para que medite en las posibilidades de asociarse, en el mundo venidero, con alguna mujer a quien él ama, con la seguridad de que allá levantará una familia. No necesitamos inventar tales cuadros placenteros. Todos estos conceptos se originan en la mente del tentador. Tenemos la clara seguridad de Cristo de que en el mundo venidero, los redimidos “ni se casan, ni se dan en casamiento. Porque no pueden ya más morir, pues son iguales a los ángeles, y son hijos de Dios, al ser hijos de la resurrección”. Se me ha mostrado que las fábulas espirituales están tomando cautivos a muchos. Tienen una mente sensual y, a menos que haya un cambio, esto resultará ser su ruina. A todos los que están dando cabida a estas fantasías insensatas les diría: Deténganse; por amor a Cristo, párense justo donde están. Se encuentran pisando terreno prohibido. Arrepiéntanse, se los ruego, y conviértanse.—Carta 231, 1903. {MM 131.3}

Por lo tanto, se puede ver que las enseñanzas relacionadas con la realización de matrimonios, relaciones sexuales y la procreación a tener lugar en la Tierra Nueva tienen su origen e inspiración con Satanás, el enemigo de Dios. Como bien se puede ver, no habrá relación matrimonial en la vida después de la resurrección, en el sentido de las relaciones íntimas y la procreación. Por otro lado, habrá la vida familiar. En una carta a un hermano que perdió a su esposa y fue dejado solo para el cuidado de los niños, Ellen White dijo:

“Oraremos por Ud. y sus queridos hijitos, para que, mediante la paciente perseverancia del bien hacer, pueda mantener su rostro y sus pasos siempre dirigidos hacia el cielo. Oraremos para que ejerza influencia y tenga éxito en la dirección de sus hijitos, para que Ud. y ellos ganen la corona de la vida, y para que en el hogar de arriba, que ahora se está preparando para vosotros, Ud., su esposa y sus hijos puedan ser una familia que volverá a reunirse con gozo para no separarse jamás. Con todo aprecio y simpatía.”—Carta 143, 1903. {2MS 300.5}

Después de su segunda venida, Cristo levantará a los justos vivos transformados y loss justos resucitados para estar con él, inicialmente por mil años en el cielo y luego por los años de la eternidad en esta tierra que será renovada. Los salvos no se casaran ni se darán en casamiento porque van a experimentar una nueva calidad de la existencia. Ellos eternamente van a disfrutar de la presencia de Dios y de sus ángeles.

Algunos no pueden entender por qué en el nuevo orden de la vida después de la resurrección no habrá matrimonio, relaciones sexuales y procreación. Ellos argumentan que lo que era bueno y no tenía ninguna relación con el pecado debe continuar en la eternidad. Parecería una injusticia privar a los salvos de la intimidad de la relación matrimonial. En este sentido, se trata de una subestimación pueril del carácter y poder de Dios. Vale la pena recordar las palabras del apóstol Pablo: “Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre, Son las que Dios ha preparado para los que le aman.” (1 Corintios 2: 9). Debemos confiar en que Dios tiene algo infinitamente mejor valorado por sus hijos redimidos de que el matrimonio y el sexo. Ciertamente, las relaciones en la vida futura será más íntimas que el matrimonio y la comunicación, más profundas que el sexo.

Textos tomados de Centro White

Comenta con Facebook

Loading Facebook Comments ...
X

Pin It on Pinterest

X